¿Alguna vez sentiste malestar en el estómago mientras te preparabas para una presentación importante? Ese es tu cerebro y tu intestino conversando; tu intestino posee una extensa red de neuronas incrustadas en sus paredes, la mayor población neuronal fuera del sistema nervioso central. Este “segundo cerebro” regula el funcionamiento de tu tracto digestivo, pero las investigaciones demuestran que su función va mucho más allá de eso. El sistema nervioso autónomo, el sistema nervioso entérico, el sistema neuroendocrino y el sistema inmunitario son todos canales a través de los cuales tu cerebro y tu intestino se comunican e influyen constantemente entre sí. Estos canales son bidireccionales, así que del mismo modo que el estrés puede provocarte náuseas, un intestino alterado puede volverte estresado, ansioso o depresivo.

¿Cómo se comunica tu intestino con tu cerebro?

Sentir mariposas en el estómago cuando ves a alguien que amas o sentir un nudo en el estómago cuando estás ansioso no son solo metáforas; son respuestas fisiológicas reales a tus emociones. Tu cerebro está influyendo constantemente en tu intestino, y lo contrario también es cierto: una enfermedad o una alteración de tu microbiota intestinal o de tu barrera intestinal puede influir en el funcionamiento de tu cerebro y manifestarse en forma de niebla mental, dificultad para concentrarte o incluso trastornos mentales. Tu intestino y tu cerebro se comunican a través de estos canales:

  • El nervio vago: al ser el nervio craneal más largo, el vago se origina en el tronco encefálico e inerva todo el tracto digestivo, excepto algunas partes del colon. Es la principal fuente parasimpática del intestino y actúa como una vía bidireccional para las señales neuronales entre el intestino y el cerebro.
  • El sistema nervioso entérico: formado por una extensa y compleja red de neuronas, el sistema nervioso entérico tiene alrededor de 500 millones de neuronas y es la mayor agrupación de neuronas fuera del cerebro. Este sistema se comunica con el cerebro a través del nervio vago y de neurotransmisores; su función principal es regular tu tracto digestivo, pero también influye en tu cerebro de maneras que la ciencia apenas empieza a desentrañar.
  • El sistema neuroendocrino: el 80 % de toda la serotonina de tu cuerpo se origina en tu intestino. Tu tracto digestivo tiene un tipo especializado de células llamadas células enterocromafines (EC); estas células secretan sustancias neuroactivas como serotonina, neuropéptido Y y GABA en respuesta a señales neuronales y a factores luminales como los alimentos y los microorganismos intestinales que conforman la microbiota intestinal. Las dietas poco saludables y la disbiosis intestinal alteran el funcionamiento de este sistema, lo que se refleja tanto en la salud de tu intestino como en la de tu cerebro.
  • El sistema inmunitario: las bacterias de la luz intestinal interactúan con las células inmunitarias de la pared intestinal, que a su vez liberan citoquinas que actúan tanto de forma local como sistémica, de modo que la inflamación en tu intestino puede propagarse a otros órganos, incluido el cerebro, provocando neuroinflamación, que se manifiesta como problemas de salud mental.

La interacción entre estos cuatro componentes forma lo que llamamos el eje intestino-cerebro. Como resultado de esta comunicación, el estrés crónico puede manifestarse como trastornos gastrointestinales como el SII y la EII; ambos se asocian a una microbiota alterada, lo que implica que tu salud mental puede modificar la composición de tu microbiota intestinal. Esta conexión también funciona en sentido inverso: las alteraciones de la microbiota intestinal influyen en la secreción de sustancias neuroactivas y neurotransmisores, que son detectadas por las terminaciones del nervio vago y transmitidas de vuelta al cerebro como señales neuronales. Estas señales pueden activar una respuesta desadaptativa en tu cerebro y causar problemas de salud mental, así que tu depresión podría en realidad originarse en tu intestino.

El papel del intestino permeable.

Otra manera en que la salud de tu sistema digestivo puede influir en tu salud mental es el intestino permeable, que ocurre cuando una barrera intestinal comprometida permite que bacterias y partículas de alimentos entren en el torrente sanguíneo. Esto activa el sistema inmunitario y desencadena inflamación de forma local en tu intestino y sistémica en el resto de tu cuerpo. El intestino permeable se ha vinculado a trastornos mentales como la ansiedad y la depresión, y a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el parkinsonismo.

Nuestro enfoque de la salud intestino-cerebro.

En lugar de tratar solo los síntomas, buscamos la causa de fondo de tus problemas. Nuestro equipo utiliza pruebas especializadas como análisis coprológicos completos, pruebas de sensibilidad alimentaria y análisis de la microbiota para adaptar tu plan de tratamiento y que se ajuste perfectamente a tus necesidades específicas. Pero ni siquiera el mejor plan de tratamiento dará resultados sin tu compromiso con un estilo de vida más saludable. Elige una dieta más sana que incluya prebióticos y probióticos de alta calidad, mantente hidratado, haz ejercicio con regularidad y evita el estrés tanto como puedas.

La relación entre el intestino y el cerebro es mucho más profunda de lo que alguna vez pensamos, y las nuevas investigaciones amplían constantemente nuestro conocimiento sobre esta fascinante conexión, poniendo de relieve que un intestino sano es esencial para tener una mente sana y clara.