La epigenética es el estudio de cómo se comportan los genes. Aunque tu genoma rara vez cambia, tus genes se activan y desactivan en respuesta a diversos factores ambientales, como el estilo de vida y la exposición a contaminantes, lo que ofrece cierta capacidad de adaptación al entorno en constante cambio que nos rodea. Si nuestros genes son las teclas de un piano, el epigenoma es quien lo toca, y nosotros somos los compositores. Tú puedes elegir cómo se toca el piano.

Cuando tomas decisiones poco saludables en tu estilo de vida, como no hacer ejercicio y llevar una vida mayormente sedentaria, o caer en malos hábitos alimentarios, estas conductas pueden afectar a genes esenciales, como los responsables de equilibrar el azúcar en la sangre, desactivándolos y provocando enfermedades como la diabetes. Los efectos pueden ser sutiles, como sentirse cansado todo el tiempo, tener niebla mental, problemas de sueño y dificultades para concentrarse, o pueden ser tan graves como el cáncer. Por eso, comprender tu epigenoma y qué lo altera es la clave para desbloquear todo tu potencial.

¿Cómo ocurre esta activación y desactivación?

dos procesos principales mantienen el equilibrio:

  1. Metilación del ADN: consiste en añadir grupos metilo al ADN de los genes, que actúan como candados que impiden la expresión de esos genes.
  2. Acetilación de las histonas, que facilita la lectura del ADN.

Estos dos procesos son los que hacen que las células de tu hígado sean diferentes de las de tu cerebro; dependiendo de qué genes se activen y cuáles se desactiven, obtienes distintos tipos de células con distintas funciones, a pesar de que estas células tienen los mismos genes. Por eso, cualquier cosa que altere ese equilibrio causará problemas de salud, porque interfiere con el funcionamiento de tus órganos y células.

¿Cuáles son ejemplos de estos “disruptores”?

  • Contaminación:Inhalar aire contaminado activa genes proinflamatorios en las vías respiratorias, lo que provoca asma, enfermedades cardíacas y cáncer.
  • Tabaquismo:Uno de los graves riesgos para la salud que conlleva fumar es el cáncer; el riesgo se debe a que fumar desactiva los genes que previenen el cáncer.
  • Sustancias químicas disruptoras endocrinas, o EDC:Presentes en los plásticos, los productos de cuidado personal y los pesticidas, estas sustancias interfieren con el funcionamiento de tus hormonas y provocan problemas de crecimiento, trastornos metabólicos y enfermedades.

Recupera el control.

Con unas pocas decisiones poderosas, puedes proteger tu epigenoma:

  1. Mueve tu cuerpo:El ejercicio despierta tus genes sobrehumanos.
  2. Come sano:Una dieta equilibrada y colorida nutre tus genes con lo mejor.
  3. Respira tranquilo:Invierte en purificadores de aire y evita los contaminantes.
  4. Elimina las toxinas:Usa productos de cuidado de la piel limpios, elige alimentos orgánicos y deja de fumar.
  5. Controla el estrés:¡Relájate! No solo le hace bien a tu mente, también mantiene tus genes bajo control.

¡No se trata solo de tu vida; se trata de tu legado!

Solíamos creer que solo el genoma se transmitía a la siguiente generación, pero recientemente los científicos empezaron a darse cuenta de que el epigenoma también es hereditario, lo que significa que tus decisiones de estilo de vida no solo te afectan a ti, sino también a tus hijos y nietos. Entonces, ¿estás dispuesto a tomar medidas para dejarles un legado que atesoren?

Aunque tus genes pueden desempeñar un papel importante en la configuración de tu vida, esa no es toda la verdad; tus decisiones importan. Toma el control, desbloquea todo tu potencial y mejora tu vida y la de tus hijos. Entonces, ¿qué cambio vas a hacer hoy para mejorar tu vida?